Quiero irme al infierno

Una cicolutista en la que ruedas sobre sectores de historia y mitos del ciclismo en forma de adoquín a lo largo de 172km de tierra, barro y lluvia. Con la posibilidad de presenciar al día siguiente la disputa de uno de los monumentos ciclistas de la temporada, que sólo los más fuertes y duros chicarrones del norte son capaces de ganar, todo ello rodeado de un ambientazo fanático de banderas y pasillos humanos.

Hablo por supuesto de La Clásica de las Clásicas de primavera, París-Roubaix, uno de los cinco monumentos, muy descriptivamente, también conocido como L’enfer du Nord.

Por 55€ o menos (vale sí, también hay que ir hasta Francia), podemos decir que ser un ciclista de verdad nunca ha salido tan barato. Ya podéis seguir paseando en la Quebrantahuesos que yo el año que viene me voy al infierno.